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Cuando México se enamoró de Coco – Aula A113

La película Coco de Pixar ha sido estrenada en México (y solamente aquí, hasta dentro de un mes), y la respuesta ha sido abrumadoramente positiva. Si Pixar se enamoró de México, México definitivamente se está enamorando de “Coco”, y no con pocas razones. Sin embargo, me he topado con personas que continúan escépticas acerca de tener nuestra cultura en manos de un estudio como este y como Disney, probablemente porque no se ha podido perdonar que hayan querido registrar el Día de Muertos como una marca. Es válido ser escéptico, pero tras ver el producto de 6 años de realización, Coco sin duda es, como Pixar prometió, una carta de amor a México.

La mayor preocupación que he observado en personas que no se han animado a verla es que continúen propagándose estereotipos sobre los mexicanos que no nos representan en realidad. Ciertamente hay ciertas cosas que nunca faltan en una película ambientada en México -mariachis, hombres bigotudos, tamales-, pero éstos son parte del ambiente de la película, jamás el centro de atención, y mucho menos son utilizados para hacer chistes ni burlas (todo lo contrario). Me atrevería a decir que, de haber estereotipos sobre los mexicanos, en realidad, se presentan solo aquellos positivos: el enorme valor que tiene la familia, el talento y la capacidad de hacer cosas hermosas y coloridas, la calidez, y, sobre todo, la importancia de recordar a los que ya no están. Si me preguntan, no es una mala manera de ser presentados al mundo…

No hace falta más que un vistazo a la cuenta de Twitter del director, Lee Unkrich, para darse cuenta del amor que hay puesto sobre esta película. Él y su equipo pasaron 6 años realizándola, llevando a cabo viajes de profunda investigación, donde aprendieron de la vasta multiculturalidad que se encuentra dentro de nuestras fronteras. Como resultado, cada minuto de Coco respira amor y respeto a México. Cada detalle, desde la actitud de la abuelita -que muchos reconoceremos-, los cameos de icónicas figuras mexicanas,  hasta el modo incluso matriarcal en el que se rigen las familias mexicanas, son pruebas contundentes de que nadie en el estudio se tomó la representación de nuestro país a la ligera, y que sabían que debían hacerlo de manera correcta o no hacerlo en absoluto.

Para muchos como yo, Coco representa el México del que todos hablamos cuando decimos que amamos nuestro país. Saliendo de la función, en una reunión familiar, se tocó el tema de la inseguridad y la violencia que atormentan al país, algo que, por supuesto, no se representa en la película, porque ese no es el México que vale la pena recordar ni mostrar al mundo. El México colorido, unido, rebosante de música, amor y familia es el que debemos procurar exportar, el que debemos intentar crear y vivir, el que merece ser mostrado en todas las pantallas a nivel global.

Las comparaciones con la otra película animada reciente acerca del Día de Muertos, El Libro de la Vida, son inevitables, pero innecesarias. El Libro de la Vida fue dirigida por Jorge Gutiérrez, mexicano, y sin embargo Coco posee incluso más autenticidad (gracias a su música original y la adopción del español en la letra) que la de Gutiérrez. Sin embargo, es agradable pensar que nuestra tradición puede inspirar historias tan distintas y originales, y que puede ser un tema que más personas pueden visitar y aportar con sus propias ideas e historias.

Si nada más, Coco ayudará a muchas personas, desde niños hasta adultos, a entender y enraizarse más con nuestra tradición. Para los pequeños será una enorme lección en cómo funciona esto de que los muertos regresen (incluso puede hacerlos interesarse en el Día de Muertos más de lo que el sermón de la abuela podría hacerlo), y para los grandes, será un recordatorio de por qué celebramos esta fiesta en primer lugar, y se sentirán más orgullosos de su país y su gente que nunca. Yo ya estoy incluso más emocionada por el Día de muertos de lo que he estado en años: la idea de que las personas que nos han dejado de verdad regresarán jamás se había sentido tan palpable.

Apenas lleva unos días en cartelera y algunos ya están llamando a Coco la mejor película de Pixar. Aunque es difícil competir contra las absolutas favoritas, como Toy Story o Up, Coco tiene todo para ser parte del top 5, o incluso el top 3, de los mejores logros del estudio. Sin duda, falta esperar a ver cómo la tratan los años y el público fuera de México, pero su historia, que traspasa barreras y culturas, sus personajes, su corazón, y su conmovedora atención a los detalles la harán pasar a la historia como una de sus más queridas producciones. México ha dado su bendición, y ahora Coco está más que lista para ser disfrutada alrededor del mundo, llevando consigo un pedazo del corazón de todos los mexicanos.