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¿Musical? No, gracias. – All That Jazz.

Imaginemos una escena: es sábado por la noche, es una velada tranquila y tú y tu amigo están decidiendo qué película ver. De repente sufres un momento de iluminación: West Side Story, la clásica reinterpretación de la obra más famosa de William Shakespeare que revolucionó a la industria cinematográfica, marcó a toda una generación, fue ganadora del Óscar a mejor película y sigue siendo relevante hasta la fecha.

En cuanto comentas tu estupenda idea las facciones de la cara de tu amigo se alteran, su mirada te prepara para lo que viene pero es imposible no sentirse atacado cuando las palabras salen con desdén por el lado de su boca: “Pero es un musical…”. Y bien, cada opinión es respetada y en gustos se rompen géneros, pero lo que hace a esta tosca a esta situación es la manera despectiva en la que esto suele ser expresado, como si el carácter musical de una película inmediatamente la invalidara por default. Esto no es justo para las producciones ni para los que trabajaron en ellas y por eso me parece importante entender las razones por las que alguien descartaría un género entero, dejando de lado la queja de que “tiene muchas canciones”, lo que en este caso es como enojarte con una galleta con chispas de chocolate por tener chispas de chocolate.

Una crítica común es que todos son cursis, poco creíbles y algo ñoños, pero como en todo, este tipo de generalización se prueba falsa en cuanto se escarba un poco en el tema:

Contrario a la creencia popular, el “género musical” no es en sí un género, sino un método para contar historias; un musical puede ser drama (Les Miserables, Rent, Spring Awakening), comedia (Pitch Perfect, Monty Python, School of Rock), fantasía (Labyrinth, The Wizard of Oz, Beauty and The Beast), horror (Sweeney Todd) e incluso ser varios a la vez (The Rocky Horror Picture Show, Grease, Moulin Rouge). Hay musicales para todos los gustos; si bien varios pueden compartir características, estructura y ciertos clichés, la diversidad en temas y ejecución es tan grande que resulta ridículo tratar forzar todo en un solo grupo.

Es importante comprender que el musical es un medio que apela al corazón y a los sentimientos y al que la representación concreta de la realidad le trae sin cuidado, es por eso que puede llegar a ser extremadamente efectivo para ciertas historias que, de no ser contadas así, perderían mucho impacto.

La decisión de contar una historia en este tipo de formato viene de lo que el creador desee comunicar. Cuando el creador de la serie de acción para televisión Buffy: The Vampire Slayer, Joss Whedon, fue cuestionado por su decisión de hacer un episodio musical, él respondió: “Había ciertas cosas que queríamos decir y había arcos argumentales que no podían ser contados de ninguna otra manera. La narrativa musical nos permitió llevar la historia adelante de la mejor manera posible.”

Más que retratar cosas reales, lo que los musicales buscan es representar sentimientos, conceptos e ideas y quizá esta misma desviación tan brusca del entretenimiento masivo al que estamos acostumbrados sea la mayor razón por la que el medio musical a veces parece alienar a quienes no están acostumbrados a él, pero que el enfoque sea diferente no hace a una película musical algo menos que cualquier otra con una narrativa más convencional.

Lo que hay que sacar de esto es que cada persona tiene diferentes gustos y disgustos y es completamente aceptable tener opiniones fuertes. Es totalmente válido no gustar de una película musical, dios sabe que yo detesto algunas, y claro que ningún género es para todos, pero no es justo negar el crédito a quien crédito se merece, y en maquinarias tan complejas como el buen Hollywood, no es profesional decidir la validez de un trabajo entero bajo un criterio tan subjetivo como que si te gusta tu huevito con o sin cátsup.

Así que la próxima vez que pienses en por qué no te gustó cierta película, que sea porque la historia no te pareció tan interesante, los personajes no eran tan agradables o simplemente no era tu estilo, y no porque prejuicios te hayan impedido ver más allá.

Acerca del autor

Andrea Briseño Millán

Estudiante de cine y fanática del arte en todas sus formas, desea vivir su vida haciendo lo que más le gusta: hablando sin parar sobre las cosas que la apasionan.